GUÍA COMO GUÍA
Esta semana, el primo feo del devenir sacó lustre a su carné de socio vitalicio sin límite de saldo, y como hace de tanto en tanto, se presentó, patada en la puerta y esputo en el suelo, en la cocina de nuestra fiesta con sordina.
Dejó un nominado, que acababa de llegar, y muchos ajados colaterales de diverso grado aún miramos incrédulos la palma de nuestras manos, intentando aferrarnos a su incanjeable ficha del guardarropas, según la cuál, “pase lo que pase, mañana siempre saldrá el sol”.
La próxima vez que el primo, con su fajo de llaves maestras, se interne hasta la despensa, más le vale llevar tapones. Porque no habrá sordina, ni artificio alguno que atenúe el mar de ondas vitales en marejada emanado por los presentes. Ya he empezado a cambiar la decoración; soltar guirnaldas y colgar agallas, barrer confeti y esparcir abrazos, filtrar la “ele” a la pulpa del cartón piedra que apuntala caducos trampantojos para, aún entre bambalinas, aliñarle estas líneas, rumiantes, de digestión lenta.
Pero que de salir algo, sea abono.
Y que sea en Guía.
A Kiku.

1 Comments:
Es un texto que precisa atención infinita, por su delicada maraña de matices, que, una vez descubiertos más que un texto, se me antojan un cuadro pintado con palabras que tienen sonido y olor..color..todos hemos vivido situaciones parecidas, eres un poeta. Besito disfrutarlo TODO
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